Todos los potenciales reclutas en Dinamarca son sometidos a una batería de pruebas psicológicas y físicas, incluyendo el peso. La mayoría (83 por ciento, es decir, un total de 5.407) estaba dentro del rango normal; el 5 por ciento tenía un peso inferior (353); uno de cada diez (639) estaba con sobrepeso y el 1,5 por ciento (97) era obeso. El peso normal se clasifica como un índice de masa corporal (IMC) de entre 18,5 y 25 y la obesidad, 30 o más IMC.
Casi la mitad de los clasificados como obesos a la edad de 22 años fueron diagnosticados con diabetes, presión arterial alta, ataques al corazón, derrame cerebral, coágulos sanguíneos en las piernas o los pulmones o habían muerto antes de llegar a la edad de 55 años. Además, eran ocho veces más propensos a tener diabetes que sus pares de peso normal y cuatro veces más a desarrollar un coágulo de sangre potencialmente mortal (tromboembolismo venoso).
También tenían más del doble de probabilidades de desarrollar presión arterial alta, sufrir un ataque al corazón o morir. Cada unidad de aumento en el IMC corresponde a un aumento en la tasa de ataque cardiaco del 5 por ciento; un 10 por ciento más en las tasas de presión arterial alta y coágulos de sangre de y un aumento de la tasa de diabetes del 20 por ciento.
En total, los jóvenes obesos registraban tres veces más probabilidades de contraer cualquiera de estas enfermedades graves que sus pares de peso normal en la edad media, lo que confiere un riesgo absoluto de casi el 50 por ciento en comparación con sólo el 20 por ciento entre sus iguales de peso normal.
Según los científicos, los resultados indican que el continuo aumento de la obesidad puede contrarrestar el descenso de las muertes por enfermedades del corazón. "Por lo tanto, la morbilidad relacionada con la obesidad y la mortalidad será, en las próximas décadas, una carga sin precedentes en los sistemas de salud en todo el mundo", alertan.
Via europapress.es
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